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Recetas · Ensaladas

Ensalada de espinaca con fresa y nuez

Una combinación de dulce, crujiente y fresco que le va bien a casi cualquier comida.

Ensalada de espinaca con fresa y nuez

Hay ensaladas que se sienten como obligación y otras que uno realmente antoja. Esta es de las segundas. La espinaca con fresa y nuez es de esas combinaciones que parecen raras hasta que las pruebas, y después ya no puedes verlas por separado. El contraste entre lo dulce de la fresa, lo terroso de la espinaca y lo crujiente de la nuez hace que cada bocado tenga algo distinto que ofrecer.

Ingredientes y por qué funcionan juntos

Necesitas espinaca baby fresca (como base, mientras más tierna mejor), un puñado generoso de fresas cortadas en rodajas, nuez picada o en mitades, y queso panela o de cabra en cubitos pequeños si te gusta un toque salado que equilibre el dulzor. Para el aderezo, algo simple funciona mejor: aceite de oliva, un poco de vinagre balsámico, una cucharadita de miel y sal al gusto. La espinaca aporta esa base verde con textura suave, la fresa trae la parte jugosa y dulce, y la nuez le da ese crujido que hace que la ensalada no se sienta plana. Si quieres variar, unas semillas de girasol o un poco de cebolla morada muy finita también le quedan bien.

La preparación es de las más agradecidas que existen. Lava bien la espinaca y las fresas, deja que se sequen un poco en un colador o con papel de cocina. Corta las fresas en rodajas delgadas, no muy gruesas, para que se integren con cada bocado en lugar de quedarse aparte. En un tazón grande mezcla la espinaca, agrega las fresas y la nuez, y si usas queso, incorpóralo al final para que no se deshaga con el movimiento. El aderezo se bate aparte y se agrega justo antes de servir, porque si lo pones mucho antes la espinaca se marchita y pierde esa textura fresca que hace tan rica esta ensalada.

En cuanto al sabor, lo que más sorprende es lo bien que se complementan los extremos: algo dulce, algo amargo-verde, algo crujiente y algo cremoso si decides sumar el queso. No necesita mucho más para brillar, y por eso es una receta que aguanta bien tanto como plato principal ligero como acompañante de una comida más completa.

Si esta ensalada se ha vuelto parte de tu rutina de comer más fresco y balanceado, en Neopil solemos recomendar acompañar esos hábitos con constancia más que con cambios drásticos. Cosas como Neopil funcionan mejor cuando van de la mano de comidas como esta, sencillas, con ingredientes reales y que además saben bien. Al final, comer rico y comer con intención no tienen por qué estar peleados.

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